El último trimestre supone para los inversores recapitular resultados de las adquisiciones realizadas en el transcurso del año.

Muchos los que comprueban que el monto del dinero confiado a las inversiones más populares y habituales ha disminuido a estas alturas del año. Es entonces cuando deciden mirar hacia otro tipo de activos diferentes a los que han venido teniendo en sus carteras durante los últimos años.

Es en estos momentos aparece como alternativa destinar una parte de sus ahorros a comprar este metal precioso. Además, está teniendo un magnífico comportamiento durante este año, y también en ejercicios anteriores.

El Consejo Mundial del Oro indica que desde 1971 este se ha revalorizado una media de un 9,9% anual. Apuntalando este dato, Tomás Epeldegui, director en España de Degussa, la empresa alemana de referencia en la comercialización de oro físico de inversión en Europa, señalaba en una intervención pública en mayo que la rentabilidad del oro en los 10 años anteriores alcanzó un 123,92%, y un 28% solo en el último lustro.

Lo cierto es que hay múltiples razones que sustentan las inversiones en oro físico:

  1. La principal es que es el elemento de valor que la humanidad ha adoptado naturalmente desde hace más de 5.000 años. Un hecho común a todas las culturas y civilizaciones. Además, se reconoce en cualquier parte del mundo como un activo de valor.
  2. El oro tiene estatus de moneda, una moneda que ha resistido en el tiempo. El suministro del oro es finito, dándole mayor consistencia a su valor.
  3. Otra poderosa razón es su fiscalidad. El oro está exento de pagar IVA, siempre que se trate de oro físico. La Agencia Tributaria, señala que se pueden acoger a esta definición los lingotes o láminas de oro de ley igual o superior a 995 milésimas de más de 2 gramos. Las monedas deben ser de ley igual o superior a 900 milésimas. Deben haber sido acuñadas con posterioridad al año 1800.  Y ser o haber sido moneda de curso legal en su país de origen. Además, deben ser comercializadas por un precio que no supere en un 80% el valor de mercado del oro contenido en ellas. Cada año se publica una lista en el Diario Oficial de la Unión Europea.
  4. El oro físico es y ha sido el mejor vehículo para preservar valor y mantener el patrimonio. Ha sido una cobertura de la inflación. Ha ayudando a mantener el poder adquisitivo a sus tenedores a lo largo de la historia de la humanidad.
  5. El oro es un valor refugio esto significa que carece de riesgo político. Se acepta en todo el mundo y no depende de la capacidad de pago del emisor ya sea privada o pública. El oro, a diferencia del dinero fiduciario, no puede ser devaluado.
  6. También es recomendable hacer inversiones recurrentes en el tiempo. Nos ayudara a poder promediar el precio. Por otro lado, al menos la historia así lo muestra, su valor se ha ido incrementando con el tiempo.
  7. Un aspecto fundamental a la hora de realizar una inversión es su liquidez. El oro es una de las inversiones más liquidas a nivel mundial. Es uno de los activos más cotizados del mundo.
  8. Además, la posibilidad que nos brinda de poder ir comprándolo de forma recurrente en el tiempo hace que sea una alternativa más a nuestros planes de pensiones o de jubilación, nuestro ahorro para el futuro.
  9. La inversión en oro está al alcance de todos los bolsillos. Los lingotes más pequeños que se pueden adquirir son los de 1 gramo. Su precio ronda a día de hoy cerca de los 60 euros.
  10. Por último, las adquisiciones de oro deben ser una parte del abanico de productos en los que coloquemos nuestros ahorros. Es la parte que se constituirá en un seguro para todas las demás.

Como último apunte podemos añadir que el oro, por su baja reactividad química y alta resistencia a la corrosión y a la oxidación. Por tanto, se puede guardar en cualquier lugar sin peligro de que la humedad o el paso del tiempo lo deterioren. Tan solo hay que guardar las adecuadas cautelas por el alto valor que atesora.