No queremos ser otro artículo más sobre Liderazgo

Hay tantas definiciones de liderazgo y de estilos del mismo que a veces incluso nos perdemos. Pero esta vez no queremos definir el Liderazgo. Vamos más allá. Vamos a intentar entender que el liderazgo está en la PERSONA.

Un líder debe ser un referente (para la sociedad, para la familia o en su trabajo). Sabe interpretar y satisfacer las demandas de los que lidera. Un líder juega su rol como agente movilizador y de cambio. Debe ser capaz de comprender al otro y canalizar los recursos disponibles para llevar a término los objetivos colectivos.

Por lo tanto, ¿tiene sentido entonces hablar de liderazgo masculino o femenino?

Sí que lo tiene, si sabemos sacar lo mejor de cada uno, aglutinarlo y ponerlo al servicio de los demás.

El factor femenino es un valor en alza dentro del liderazgo del futuro. La innovación, los nuevos modelos de mercado, las nuevas tecnologías y la nueva forma de entender la realidad fuerzan a las empresas a reinterpretar su forma de enfrentar el futuro. Es por ello que cada vez se cuestiona más el modelo de liderazgo tradicional.

Hay cada día más mujeres accediendo a puestos de dirección y responsabilidad en las empresas. Ya casi  dos de cada tres graduados en empresariales son mujeres. Pese a lo significativo de esas cifras, todavía queda camino por recorrer. Se estima que en Europa sólo un 12% de los puestos de dirección están ocupados por mujeres.

El concepto de liderazgo integrador se perfila como un buen ejemplo a seguir para mejorar los modelos tradicionales de liderazgo. Encaja mejor en un formato socio económico caracterizado por el aumento de la inversión inmaterial e innovadora.

 

Pero cuando hablamos de Liderazgo femenino… ¿a qué nos estamos refiriendo?

Las mujeres, en su «corta» historia dentro del mundo empresarial, han aportado una nueva forma de entender el liderazgo. Su forma de ejercer la dirección de las compañías o los equipos es más flexible y eficiente.

Algunas de las características que definen ese nuevo enfoque son:

  • Conciencia pragmática: frente a la idea más rígida y estática tradicional. Asume con facilidad nuevas situaciones, nuevos modelos y nuevas estructuras. Se adapta con facilidad a la necesidad de innovación y re-interpretación constante de los modelos económicos actuales.
  • Facilidad de comunicación: facilita puntos de encuentro entre los diferentes planos de la organización, sin perder la estructura organizativa. Aumenta la conexión personal y emocional con la empresa o con los proyectos emprendidos.
  • Descentralización: sin miedo a delegar, procurando el reparto de tareas. Participativa, de conducción horizontal. Es inclusiva y comparte el poder y la información. Está abierta a escuchar las opiniones del resto.
  • Cooperación: de forma ordenada y eficiente. Facilita el trabajo en equipo, es inclusiva y tiene facilidad para generar relaciones que fortalecen la integración.
  • Capacidad de adaptación: con conciencia de calidad firme. La flexibilidad y el personalismo le permiten encarar la innovación de forma eficiente y fácil. Facilidad de comunicación y de reparto de tareas.
  • Trabajo multidireccional: con una capacidad natural para pensar y actuar en diferentes direcciones al mismo. Gestiona diferentes planos de trabajo y diferentes puntos de vista. Esto es una ventaja productiva especialmente alta en la toma de decisiones.
  • Punto de vista emocional: capacidad para conectar con el plano humano de una estructura y por lo tanto dirigirlo de forma más eficiente. Genera un alto nivel de empatía maximizando la eficiencia en la dirección de recursos humanos. Por eso la gestión de equipos de trabajo es más fácil y más natural.

 

Teniendo en cuenta esto, el liderazgo compartido entre géneros completa y mejora la eficiencia y rentabilidad empresarial.

No se trata de elegir entre uno u otro. Se trata de que el líder, la PERSONA que lidera, sea capaz de integrar las mejores capacidades, valores, competencias o habilidades propias de su género, junto con las del otro.

El modelo de liderazgo femenino es la clave para reinterpretar y redefinir los viejos modelos de liderazgo.

Balanza género

Un liderazgo que integre lo mejor de cada uno

 

Por lo tanto no se trata de sustituir los modelos que ya existen. Sino más bien de aprender a enfocarlos de una forma nueva que encaje mejor en el nuevo modelo de empresa.

 

 

La incorporación de la mujer a la estructura de dirección de la empresa ha aportado un punto de vista nuevo, indispensable para entender el liderazgo empresarial del mañana.

 

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 Encuentro Liderazgo CEU

11 de abril, 2019

Fac. CC. Económicas.  Aula Magna.

c/Julián Romea, 23. Madrid.

 

 

 

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