Liarse la manta a la cabeza, dejarlo todo y empezar de cero en otro país.

Así empieza todo.

La oportunidad de tener una experiencia laboral fuera de España es algo cada vez más atractivo, sobre todo para los jóvenes recién graduados. Más allá de la creencia de que “en el extranjero hay más trabajo”, el hecho de vivir una experiencia internacional es una idea que nos despierta el lado más aventurero y ambicioso una vez nos comenzamos a plantear un futuro profesional.

El 87% de los estudiantes españoles están dispuestos a desarrollar su carrera profesional en el extranjero, según un estudio de la consultora Círculo Formación.

La oferta salarial, la mejora de la calidad del nivel de vida, conocer otros países o la falta de oportunidades aquí, son otras de las principales razones para que alguien decide pasar una temporada (o toda la vida) en otro lugar.

Pero para tomar esa decisión, es importante tener clara una estrategia: una formación sólida, unas competencias y habilidades personales consolidadas, logros y objetivos de carrera claros… es decir, planificar cómo alcanzar estas expectativas de vida.

Desarrollar una opción profesional en el extranjero no solo es una decisión, es un reto personal.

Un reto que comienza por empezar desde cero, hacerlo en soledad, enfrentar una administración y un entramado burocrático distintos, estar lejos de la familia. Para sobrevivir necesitaremos habilidades sociales y organizativas. Aprender a adaptarnos al cambio, a gestionar nuevas situaciones. No solo hay que aprender a realizar una profesión en el extranjero, hay que ser resiliente, comprender un nuevo punto de vista sobre esa profesión, entender una forma diferente de construir las relaciones laborales y sociales, y adaptarse a un nuevo sistema.

ES UN RETO QUE TE OBLIGA A CRECER

Crecer personalmente y profesionalmente. Eso es lo que mueve al ser humano adulto. Para sentirnos seguros en el apartado personal es interesante desarrollar estas habilidades sociales desde más jóvenes. Los programas de intercambio, becas Erasmus, o los proyectos y grupos de trabajo multidisciplinares  favorecen este tipo de desarrollo.

En cuanto a lo profesional, volvemos al inicio: una formación sólida es la clave.

 

¿Cuáles son los estudios que más se valoran en el extranjero? Los profesionales españoles tenemos fama de haber recibido una buena formación. La formación, más allá de los idiomas, es por tanto un punto clave.

LAS EMPRESAS BUSCAN PROFESIONALES BIEN FORMADOS Y CUALIFICADOS, INDEPENDIENTEMENTE DEL PAÍS DEL QUE PROCEDAN

Casi un 90% de las ofertas de empleo en el extranjero, solicitan entre sus requisitos estar en posesión de una titulación. De tipo universitario, un 67,14% o de Formación Profesional, un 22,46%.

En cuanto a las profesiones más demandadas, los perfiles técnicos suelen ser los que están más en alza, aunque cada país tiene sus preferencias. Ingeniería, Ciencias de la salud o Tecnologías de la Información son algunas de las más solicitadas. Pero naturalmente la demanda varía según el país.

El sector de las Tecnologías de la Información se encuentra en pleno crecimiento a nivel mundial y de acuerdo a Adecco será uno de los que demande un mayor número de profesionales en los próximos años.

 

HACER LA MALETA Y MARCHARSE…

Con independencia de los motivos y del objetivo que se persiga, el valor que aporta trabajar fuera parece claro: expandir fronteras y abrir la mente. No sólo en el ámbito profesional sino también en el personal. Ver nuevas formas de trabajar, de comunicarse, de hacer… y aprender a adaptarse al cambio.

Así lo experimentó una de nuestras alumni, Teresa Blasco. Lleva seis años trabajando en Copenhague, en uno de los estudios de arquitectura más reputados de Dinamarca. Su experiencia no acaba ahí puesto que tras terminar la carrera se fue a París, y después a Nueva York.

Tal y como nos cuenta en una reciente entrevista durante su visita a su Valencia natal, “Creo que es algo que ya aprendí durante los meses que viví en Nueva York. Hay cientos de formas diferentes de hacer las cosas, sobre todo en un contexto profesional tan internacional. El valor de esa diferencia es lo que hay que aprender, pero desde luego, mi formación siempre jugó a mi favor. Pude adaptarme muy rápidamente y, con todo lo que había aprendido aquí, lo hice además de forma sencilla”

Por eso en los centros CEU no nos quedamos atrás y hemos dado un giro a favor de la internacionalización. Apostamos por la multiculturalidad, la proyección internacional, y la participación en Programas Internacionales como Sócrates/Erasmus de movilidad, así como en otros Programas de Intercambio Bilaterales.

 

En un entorno actual donde ya no existen las distancias, ¿por qué no darle una oportunidad a trabajar en el extranjero?

 

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